Ante lo esperado surge lo inesperado # FRESHSTART
- Jan 1, 2018
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No cabe duda de que el ser humano por alguna razón siempre recuerda los sucesos malos y muchas veces olvida los buenos. El 2017 no fue la excepción. Todos hemos sido marcados con el suceso más reciente y hasta devastador que dejó a su paso el huracán María. Este huracán ha marcado la nueva historia de nuestro país y de todos los que de alguna forma u otra están relacionados con el haber vivido esta experiencia. Para muchos especialmente los puertorriqueños y habitantes de las Islas Vírgenes hay un antes y después de María. Todos esperábamos la llegada de este fenómeno desde el momento que se anunció su paso, pero definitivamente nadie esperaba sus consecuencias. En lo personal vivimos una terrible experiencia donde quedamos atrapados en una inundación con una niña pequeña con una tos de crup para luego de salir de esta situación toparnos con la triste noticia del fallecimiento del papá de mi esposo, esto sin mencionar las pérdidas materiales que al igual que yo enfrentaron cientos de familias. Con esta situación recuerdo que el ser humano se vuelve tan frágil ante situaciones que no están bajo su control. Ante lo esperado sucede lo inesperado y es ahí que debemos crear conciencia de lo que somos.
Hablamos y actuamos antes las situaciones inesperadas como si fuéramos dueños absolutos de nuestras vidas, nuestra familia y lo que nos pertenece. Te recuerdo para nosotros el paso del huracán María fue inesperado, pero no lo era para Dios, como tampoco era inesperado cada uno de los sucesos que vivimos en el año 2017. Definitivamente repasando cada uno de los sucesos vividos te sorprenderás el leer que esto no ha sido lo más que ha marcado mi vida. Comencé hablando sobre el huracán porque definitivamente ha sido significativo en todas las áreas; emocional, espiritual, física y culturalmente hablando. Ahora bien, en estos instantes quiero dirigirme principalmente aquellas personas que se han convertido en padres y aquellas madres que han recibido esta noticia tan motiva y al paso de algunos meses enfrentan la perdida de esa criatura que se estaba formando en su vientre. Antes de recibir la noticia que se aproximaba a mi país un huracán categoría 5, estaba recibiendo justo 2 días antes la noticia de que Jason y yo nos convertiríamos en padres por segunda vez. Como padre y madre sabrás al leerme que se siente, una alegría inmensa mezclada con temor por lo que la llegada de otro hijo anhelado involucra (Querer tener un embarazo y bebé saludable, preocupación por que no vuelva a suceder lo ya vivido de un parto prematuro, estabilidad económica etc.) Antes de recibir esta noticia Jason y yo nos preparábamos para hacer arreglos en nuestras vidas ya que en la preparación para convertirnos en padres por segunda vez llega la inesperada noticia que nuestro bebé se estaba formando en mi vientre antes de lo planificado. Antes de recibir esta noticia yo tenía en agenda el volver a los escenarios en la faceta de actriz en un proyecto teatral. Estaba retomando todo lo que por mucho tiempo había tenido que colocar en espera, retomar a su vez mi carrera ministerial y me encontraba en la preparación de lanzar un proyecto a nivel de redes sociales muy anhelado y colocado en manos de Dios. Todo marchaba como anhelaba y al sumarle la noticia del hermanito(a) para Elbamaría me hacían sentir que definitivamente Dios me estaba bendiciendo sin medidas, que había entrado a la tierra prometida. Sin embargo, viene el después de María y justo después de este evento atmosférico me topo con la noticia de que la obra teatral no se podrá dar hasta nuevo aviso, los proyectos para los cuales me preparaba con tanta emoción e ilusión inesperadamente se tuvieron que colocar en espera con la esperanza de que se concreticen alguna vez.
Ante lo esperado viene lo inesperado para nuestras vidas pues ya no solo enfrentamos la perdida de mi suegro y de estos proyectos tan importantes para mi vida sino que al vernos experimentando esta tristeza nos llega la ilusión de la llegada de nuestro segundo bebé, un bebé que despertó la ilusión y la esperanza de todos en la familia, una criatura que sin haber llegado dibujó la sonrisa en la cara de Elbamaría y de tanta gente linda que nos rodea como familia y amigos pero de repente algo pasó y nos vemos mi esposo y yo en una sala de un hospital recibiendo la noticia de que esa criatura esperada dejó de vivir, su corazón dejó de latir y nuestro mundo, la ilusión y la esperanza por un instante se desvaneció .
Al conocer la noticia de la perdida de mi embarazo experimento la inmensa tristeza y un sentimiento de culpa y hasta de confusión. La pérdida de mi bebé aun cuando soy una mujer de fe, creyente en Dios sobre todas las cosas trajo a mi mente un ¿por qué?, justo antes de enterarme estaba embarazada siento como la voz de Dios me pide ungiera mi vientre y al enterarme de la noticia entendí que Dios estaba protegiendo a esta criatura, pero si era así ¿Por qué lo pedí?
Como seres humanos experimentamos constantemente cambios que provocan una de dos cosas;
Los cambios nos hacen crecer, evolucionar, madurar espiritualmente y fortalecernos en el amor de Dios para ayudar a otros a través de nuestro testimonio y experiencias.
Los cambios nos pueden hacer alejarnos de Dios, volvernos insensibles, personas ásperas sin aspiraciones, sin motivos que alienten nuestro corazón, nuestra ilusión y esperanza, convirtiéndonos en personas amargadas sin deseos de vivir.
Ante el panorama que estaba viviendo mi esposo y yo teníamos que tomar una decisión, teníamos que decidir como reaccionaríamos ante estos cambios. Ambos optamos por escoger la primera alternativa. Para poder sobrepasar estos sucesos que nos han marcado y para nada serán borrado de nuestra memoria mi esposo y yo tuvimos que entrar en un proceso primeramente de sanación, de intimar con Dios más que nunca y de aprender activar nuestra Fe aun cuando el panorama se había tornado completamente gris, mi esposo y yo decidimos tomarnos de la mano y enfrentar con lágrimas en nuestros ojos y dolor en nuestro ser lo que estábamos viviendo. A raíz de esta decisión en lo personal me di cuenta de que lo que estaba viviendo no era ajeno para Dios como antes mencioné, se nos hace difícil entender, pero la realidad es que Dios permite estos duros momentos por diversas razones que no podría determinar con exactitud cuáles son, pero si puedo darte ejemplos de lo que provocó en nosotros como pareja y como familia. La pérdida de mi embarazo me hizo entender que muchas veces damos por sentado lo que tenemos, lo que somos y lo que hacemos que merecemos cada una de las cosas nos ha sido dada, cuando la realidad no es así. Todo lo que tenemos y lo que somos se nos es dado con propósito y debemos que realizar que cada paso que damos debemos ser conscientes ¿para que lo damos? ¿Qué beneficio traerá nuestras acciones a otros? Hay varias enseñanzas aprendidas luego de esta experiencia que me gustaría poder compartirte y ojalá puedas poner en práctica en este nuevo año.
La sociedad tiende a ser menos sensible al enterarse de la pérdida de un embarazo en el inicio del mismo me explico; Cuando dimos la noticia de que había perdido mi criatura y que apenas tenía 2 meses de embarazo la reacción de las personas allegadas a nosotros es decir la familia, amigos y conocidos de la iglesia etc. Lo primero que recibimos de parte de todos fueron palabras de consuelo, de sentido de pérdida, sin embargo, en la mayoría de los casos recibimos especialmente yo una palabra de ¡cuanto lo siento! seguido de un no te preocupes yo he perdido x cantidad de embarazos o fulana ha perdido no sé cuántos embarazos etc. Realmente, aunque sé que las intenciones son las mejores sentía que mi perdida no era tan significativa por la sencilla razón de que apenas la criatura comenzaba a formarse. Aprendí de esta situación entonces que la perdida de una criatura no importa en la etapa que sea deja un vacío y un dolor inmenso que no importa cuántas perdidas haya experimentado una mujer la sociedad nos hace ver que no es nada significante cuando es todo lo contrario, que podrán pasar los años y recordarás el dolor que dejó y las lágrimas derramadas en el momento que pasó. Aprendí que Dios me permitió pasar por esto para entender que Dios es perfecto, que su voluntad es perfecta y que, aunque no lo entienda su fortaleza va mas allá que las palabras recibidas por tanta gente. Que no tengo que ocultar el dolor que siento al recordar la pérdida y que puedo caminar con la cabeza erguida conociendo ha sido voluntad de Dios y no mi culpa. Recuerdo como mi doctor al darme la noticia me indicó; “Marynet no te sientas culpable, Dios todo lo hace perfecto y si algo no funciona o no viene bien se lo lleva”. Así que amiga que me lees si estas pasando por esta situación o alguna otra donde sientas que lo que enfrentas es por tu causa, no te sientas culpable y llora tu pérdida, no sientas que debes callar tu boca y que no puedes expresar tu dolor, al contrario que tu boca sea abierta para dar consuelo a otras en tu misma situación. Supera y levántate si pero se a su vez ese instrumento de Dios para brindar fortalezas a otros y abrazar en momentos como estos.
Valorar la vida se torna en tu principal deseo. Valorar cada instante que vives, cada sonrisa de tus hijos, cada conversación con tu esposo, con los tuyos. Cada rabieta, cada reguero y cada circunstancia se torna en momentos de agradecimiento a Dios por permitirte vivirlos.
Cuando decides enfrentar las circunstancias y vivir lo inesperado con optimismo llega de repente lo esperado. Dios nos ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, por ende, cuando estás enfrentando lo inesperado en FE, confianza en Dios y optimismo como bien mencioné llega lo que siempre anhelamos; La paz que sobrepasa todo entendimiento, la felicidad inmensa de vivir, el amor infinito hacia los nuestros y las ganas de luchar como nunca.
No sé qué esperar para este año 2018. Al igual que tú, estamos enfrentando muchos cambios que nos han traído bendición; Un nuevo empleo, nuevas aventuras y nuevas oportunidades que nos hacen reinventarnos. Muchos años nos proponemos metas y resoluciones que me han hecho entender y recalcar más que nunca que uno propone y que Dios dispone. En conclusión, como familia mi esposo y yo hemos tomado la decisión de trazarnos como meta; el conectarnos cada día más a Dios, entregarle nuestros sueños y preocupaciones, dejar el afán y trabajar por el bienestar de nuestro hogar, país y nuestra familia. El 2018 de seguro traerá su propio reto y nuevas aventuras, pero está en nosotros vivir esperando la voluntad de Dios, realizar que en la espera se puede recibir lo inesperado, se pueden recibir momentos de dolor y preocupación, pero si estamos en la voluntad de Dios y confiamos siempre en El, verás que aún lo inesperado será mucho mejor que lo esperado. ¿Si me entiendes?
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
Que esta palabra que es promesa de Dios te acompañe siempre en tu caminar.
Espero que esta reflexión sea de gran bendición para tu vida
Comparte con otros. Feliz Año 2018.
Con amor,
Marynet
Baby and sister Baby






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